Ya seas carpintero de primera, aficionado o un humilde aspirante al oficio, sin duda tenemos mil anécdotas que compartir…
Como buenos aficionados a la carpintería, constantemente estamos buscando en internet videos, tutoriales, consejos y cualquier truquillo que nos haga la vida más fácil y placentera en el taller.
Normalmente empezamos a explorar los tutoriales con toda la ilusión del mundo… hasta que aparece en escena un artefacto divino que nos resuelve algún problema en el taller. Inmediatamente se nos acelera el corazón, nos brillan los ojos y aquello es amor a primera vista. No obstante, salta una alarma en nuestro cerebro que nos recuerda que estamos en Costa Rica y que muy probablemente ese artefacto, objeto de nuestras pasiones, no esté ni cerca de cruzar nuestras fronteras.
Lo siguiente que hacemos es buscar rápidamente en Google: «comprar xxxxx en Costa Rica» (entiéndanse las equis como el nombre de la herramienta que nos roba el sueño).
El resultado es desalentador. Después de revisar exhaustivamente las 4 ferreterías con tienda online en Costa Rica —y entrar a muchos enlaces que ni siquiera corresponden a nuestro país— nos empieza a invadir la desesperanza. Pero ¡claro!, como buenos carpinteros somos cabezones y no perdemos la fe.
Nos alistamos, nos ajustamos la mascarilla y emprendemos el viacrucis por las ferreterías cercanas. Lo siguiente ya es como repetir una película una y otra vez.
Después de esa respuesta poco amable, decidimos irnos. Mientras caminábamos hacia la salida no podíamos evitar sentirnos un poco decepcionados… hasta que uno de nosotros recordó haber visto una tienda similar en una calle cercana. Decidimos ir a ver si tenían lo que buscábamos.
Al llegar, la decoración era mucho más modesta que en la primera tienda, pero la actitud de los empleados era totalmente diferente: nos recibieron con una sonrisa y nos preguntaron si necesitábamos ayuda.
Les explicamos lo que buscábamos y, para nuestra sorpresa, tenían exactamente lo que necesitábamos. Además, los precios eran mucho más razonables. Salimos de esa tienda con una gran sonrisa en el rostro y la satisfacción de haber encontrado lo que andábamos buscando.